Diseño Humano

Centro G

Lo esencial

Motor
No
Puertas
8
Canales
10
Autoridad
Autoridad Proyectada del Ser

Puertas1, 2, 7, 10, 13, 15, 25, 46

Canales1-8, 2-14, 5-15, 7-31, 10-20, 10-34, 10-57, 13-33, 25-51, 29-46

Saber adónde se va y saber quién se es dependen, para el Diseño Humano, de un mismo centro situado en mitad del Cuerpo Gráfico. Según esté definido o abierto, una persona encuentra ese rumbo en sí misma o lo recibe de los lugares y de la gente por los que pasa.


La sensación de estar en su sitio

Una mujer visita una vivienda y sabe, antes de haber visto la cocina, que no vivirá allí. Ningún argumento lo explica: el lugar no va con ella. El Diseño Humano relaciona este tipo de certeza con el Centro G, que sostiene el sentido de uno mismo y el de la dirección.

Dos de sus puertas hablan directamente de ese rumbo. La puerta 2, Conocimiento Superior, lo mantiene sin necesidad de justificarlo con la lógica. La puerta 10, el Comportamiento del Ser, sostiene lo que el sistema llama el Amor al Ser, la capacidad de actuar con fidelidad a lo que uno es.

El amor del que habla este centro va más allá de la pareja. La puerta 25, el Espíritu del Ser, sostiene un amor dirigido a la existencia entera, y la puerta 15, la de los Extremos, un amor a la humanidad en toda su variedad, del ritmo más lento al más intenso.

El Centro G no es un motor. Se conecta con cuatro centros: la Garganta mediante cuatro canales, el Sacral mediante otros cuatro, el Centro del Bazo y el Corazón mediante uno solo cada uno. La puerta 10 pertenece ella sola a tres canales, hacia la Garganta, el Sacral y el Centro del Bazo.

Su posición lo convierte en un lugar de paso para el cálculo del tipo. El canal 25-51 lo conecta con el Corazón, que es un motor; si un canal como el 7-31 lo conecta también con la Garganta, el Corazón llega a la Garganta atravesando el Centro G. Se obtiene entonces un Manifestador, o un Generador Manifestante si el Sacral está definido.

El Centro G sostiene también una autoridad, la Autoridad Proyectada del Ser, siempre que no esté definido ninguno de los centros que lo preceden en la jerarquía. Esto solo ocurre en Proyectores, y el canal 13-33 por sí solo, que enlaza el Centro G con la Garganta, ofrece un ejemplo. Esta autoridad se vive en la palabra: la persona reconoce su dirección al oírse contarla a alguien.

Un rumbo interior, referencias exteriores

Con un Centro G definido, el sentido de uno mismo es continuo. Una persona puede cambiar de oficio o de país y conservar la sensación de ser la misma; sabe por instinto si un lugar le conviene, porque tiene un punto fijo con el que compararlo.

Un Centro G abierto no tiene ese punto fijo. La identidad y la dirección se ajustan al entorno, y una misma persona puede mostrarse discreta en familia y arrolladora en un equipo que cree en ella. El Diseño Humano ve en ello una riqueza: reflejar a los demás, probar identidades variadas al hilo de los encuentros.

Para un Centro G abierto, los lugares también cuentan. Cambiar de oficina o de ciudad puede aclarar su dirección, porque un entorno nuevo le muestra otra manera de ser él mismo.

Fijarse a toda costa

¿Quién soy y adónde voy? Para un Centro G abierto, la pregunta vuelve sin cesar. A falta de una respuesta fija, la persona se aferra a lo que le proporciona una, una relación o un puesto, y se queda allí mucho después de que el vínculo haya dejado de nutrirla, por miedo a no saber quién es sin él. Su entorno también le atribuye una identidad: le dicen quién es, y puede acabar creyéndolo.

Otras personas hacen lo contrario y cambian de ciudad o de círculo una y otra vez, con la esperanza de dar por fin con la identidad definitiva. El cambio de lugar puede ayudar; esperado como una revelación, decepciona siempre.

El Centro G en los vínculos de cada día

Cuando dos miembros de una pareja no tienen la misma definición del Centro G, aquel cuyo centro está definido puede servir de brújula sin quererlo. Su cónyuge adopta poco a poco sus lugares y sus amigos, hasta el punto de no saber ya, un día, lo que quería antes de que se conocieran.

Entre amigos, un Centro G abierto vuelve de una semana con un amigo viajero con ganas de marcharse, y las pierde en la cena siguiente, en casa de unos padres instalados desde hace treinta años. Esas direcciones vienen de fuera, y las prueba una tras otra.

La puerta 13, Escuchar, añade un matiz a las relaciones. Quien la tiene activada recibe confidencias, y sus allegados acuden a depositar en él sus historias personales. Este papel de confidente no depende de la definición del centro.

En el trabajo, la dirección toma a veces la forma de un papel. La puerta 7, el Rol del Ser, sostiene una manera de guiar a un colectivo, y la persona que la tiene activada puede acabar señalando el camino en una reunión estancada, sea cual sea la definición de su Centro G.

Multiplicar los círculos, en lugar de esperarlo todo de una sola persona, deja al Centro G abierto varios reflejos entre los que elegir, y lo protege de fundirse con una pareja o un grupo. Un club deportivo o una asociación de barrio ofrecen otros tantos espejos distintos.

Para usted, para los demás

Para usted

Piense en el último lugar que le gustó desde la primera visita, y luego en lo que cambió en su vida después de esa visita. Con un Centro G abierto, un lugar nuevo desplaza su dirección, y cambiar de entorno es a veces la decisión que desbloquea lo demás. Anote lo que ese lugar le hizo encontrar, y a quién.

Para los demás

Un allegado con el Centro G abierto vuelve transformado de un viaje o de un trabajo nuevo: déjelo probar esa versión de sí mismo sin reprochársela. Más vale no convertirse en su única brújula. Animarlo a ver a otras personas le hace un favor, aunque usted pierda un poco de su presencia.

Fichas relacionadas

Los centros conectados a este por un canal, y la autoridad que sostiene.

Preguntas frecuentes sobre el Centro G

¿De qué amor habla el Centro G?

De un amor en sentido amplio. El Diseño Humano sitúa en él el Amor al Ser con la puerta 10, el amor a la existencia con la 25, el amor a la humanidad con la 15 y el amor al cuerpo con la 46. La identidad y la dirección completan el centro, que tiene que ver con el lugar que uno ocupa en el mundo.

¿A quién corresponde la Autoridad Proyectada del Ser?

Solo a Proyectores. Viene del Centro G definido cuando el Plexo Solar, el Sacral, el Centro del Bazo y el Corazón están todos abiertos. En ese caso no puede haber ningún motor definido, y el cálculo da siempre un Proyector.

¿Puede un Centro G abierto encontrar su dirección?

Sí. Su dirección se ajusta a la gente y a los lugares que frecuenta: se descubre por el camino, en contacto con los demás, más que reflexionando a solas. La dificultad empieza cuando la persona vive esa flexibilidad como un defecto y se aferra a una sola referencia.

¿Cómo llega el Sacral a la Garganta a través del Centro G?

Mediante dos canales puestos uno tras otro. El Centro G está conectado con el Sacral por cuatro canales y con la Garganta por otros cuatro. Con el 5-15 y el 13-33, por ejemplo, el camino del Sacral hacia la Garganta atraviesa el Centro G, lo que da un Generador Manifestante sin el canal 20-34, que enlaza directamente los dos centros.

¿Decide el Centro G el camino que hay que tomar?

Da el sentido de la dirección. La decisión corresponde a la autoridad, que solo pasa por el Centro G en los Proyectores con Autoridad Proyectada del Ser. Para todos los demás, la dirección se siente en el Centro G y la elección se hace en otro lugar de la carta, según la autoridad que da el cálculo.

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