Astrología
Aries: Signo de fuego cardinal
Signo zodiacal
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- Fechas
- Del 21 de marzo al 19 de abril (aproximado)
- Elemento
- Fuego
- Modalidad
- Cardinal
- Planeta regente
- Marte
- Polaridad
- Masculina
- Símbolo
- El Carnero
- Como ascendente
- Ascendente en Aries
En Aries, la decisión suele llegar antes de que termine la pregunta.
Primer signo del Zodiaco, el que empieza con el equinoccio de primavera, reúne el fuego y la modalidad cardinal: impulso, y ganas de poner las cosas en marcha más que de mantenerlas. Marte, su regente, le da el gusto por la acción directa y el enfrentamiento franco. Se le describe a menudo como alguien que va de frente, y la etiqueta no es falsa. Solo olvida el resto: este signo se enfada rápido pero rara vez guarda rencor mucho tiempo, dice lo que piensa sin cálculo y se atreve a empezar lo que otros llevan meses aplazando. Su dificultad tiene menos que ver con la temeridad que con la continuidad, cuando la emoción de los comienzos ya se ha apagado.
Vivencia y reconocimiento
Una reunión que se eterniza, una fila que no avanza, alguien que necesita tres frases para ir al grano: Aries vive esas lentitudes en el cuerpo. Se le mueven las piernas, se le tensa la mandíbula, y a menudo acaba interrumpiendo, sin mala intención, porque la respuesta ya está ahí y le cuesta un esfuerzo guardársela. De niño le repitieron que esperara su turno. La consigna rara vez le duró mucho.
Su enfado sigue el mismo ritmo. Sube en pocos segundos, sale de golpe y luego se calma. El aries que dio un portazo a mediodía propone un café a las tres de la tarde, y se extraña de que el otro siga molesto. Para él, el asunto quedó zanjado en cuanto se dijo. Quienes rumian lo encuentran superficial. Él los encuentra rencorosos, y cada uno tiene algo de razón.
Medirse con los demás
Compara, a menudo sin darse cuenta. Quién corrió más rápido el domingo por la mañana, quién terminó su informe primero, quién se atrevió a decirle que no al jefe: cualquier cosa se convierte en una pequeña competición. Algunas personas de Aries lo asumen y lo usan como combustible. Otras han aprendido a disimularlo para no pasar por gente que siempre quiere ganar, y guardan ese reflejo para sí, en sordina, como un desafío privado.
Necesita una meta. Sin un objetivo claro, se aburre enseguida y se vuelve irritable, como un motor que gira en vacío dentro de un garaje. Con un plazo, un obstáculo que superar, una pregunta que nadie ha resuelto todavía, recupera una energía que a su entorno le cuesta seguir. Una semana cargada lo desgasta menos que una semana sin nada en juego, y a menudo lo sabe desde la adolescencia, desde las vísperas de examen en las que trabajaba mejor que en tres meses de repaso tranquilo.
Lo que dice el sistema
El Sol entra en Aries con el equinoccio de primavera, hacia el 21 de marzo, y sale alrededor del 19 de abril; el límite se desplaza un día según el año y la hora. En la astrología occidental tropical, este paso abre el Zodiaco. Aries es el primero de los doce signos, el del arranque, en el momento en que, en el hemisferio norte, los días vuelven a ser más largos que las noches.
Es de fuego, como Leo y Sagitario, y cardinal, como Cáncer, Libra y Capricornio. El fuego remite al instinto, al calor, a la acción espontánea; la modalidad cardinal, a la iniciativa, puesto que cada signo cardinal abre una estación. Aries es a la vez el primer signo de fuego y el primer signo cardinal, de ahí su fama de signo del comienzo por excelencia. Su polaridad se llama masculina, o positiva, como la de todos los signos de fuego y de aire: un vocabulario antiguo que designa una energía volcada hacia el exterior y no dice nada del género de la persona.
Marte, planeta de la acción, el valor y la combatividad, es su regente: Aries es su domicilio. El Sol está exaltado en él, lo que hace de este signo un terreno favorable para la voluntad y la afirmación de uno mismo. En cambio, Saturno, planeta de la paciencia y los límites, está aquí en caída, y Venus, planeta del acuerdo y la dulzura, en exilio: dos energías de mesura que se sienten estrechas en él. El símbolo es el carnero, con los cuernos por delante. La medicina astrológica antigua asociaba el signo a la cabeza y el rostro.
Los dones
Se atreve. Donde un grupo espera el momento oportuno, pide una opinión más, rehace las cuentas por tercera vez, Aries se lanza, y a menudo gracias a él un proyecto sale por fin de la fase de las discusiones. Prefiere equivocarse avanzando que quedarse quieto, y esa disposición, que le cuesta algunas caídas, da valor a quienes dudaban. Ante una injusticia, interviene antes de haber sopesado lo que le costará. En un patio de colegio como en una oficina, es él quien sale en defensa de aquel de quien se burlan.
Con él, uno sabe a qué atenerse. Dice que sí, dice que no, dice que algo no va bien, sin sobrentendidos que descifrar ni rencor alimentado entre bastidores. Esa franqueza a veces choca, pero evita los malentendidos que envenenan un equipo o una pareja durante meses. A eso se suma una capacidad de recuperarse que su entorno nota enseguida: un fracaso lo pone furioso una noche, y al día siguiente vuelve a arrancar, a menudo antes de lo que la situación parecía permitir. Cuando todos están abatidos tras un revés, suele ser el primero en proponer volver a empezar, y su buen humor recuperado arrastra a los demás.
Los desafíos
La impaciencia le sale cara a largo plazo. Una relación que necesita tiempo para asentarse, una formación de tres años, una negociación que se estanca: Aries se desconecta en cuanto las cosas dejan de avanzar a su ritmo, y la tentación de abandonarlo todo por una idea nueva, que al menos se mueve, es fuerte.
Decidir rápido tiene sus fallos. Un correo enviado en pleno enfado, una compra hecha por impulso, una dimisión anunciada antes de haber encontrado otra cosa: a Aries le toca a veces reparar lo que un instante de impulso rompió. Dejar pasar una noche antes de las decisiones que comprometen le ahorra muchos pasos atrás.
Absorto en su propio movimiento, a veces se olvida de mirar atrás. Avanza pensando que todo el mundo lo sigue, sin ver que algunos se han quedado por el camino, sin aliento o sin que nadie les consultara. Sus allegados pueden sentirse arrastrados más que invitados, y acabar resistiéndose a ideas que les habrían gustado si les hubieran dado tiempo para hacerlas suyas.
Sus enfados, aunque breves, dejan huella en los demás. Él ya ha pasado página; la persona de enfrente recuerda el tono, la palabra de más, el portazo. Acercarse de nuevo a ella una vez pasada la tormenta, en lugar de hacer como si nada se hubiera dicho, cambia mucho la forma en que se viven sus arrebatos a su alrededor.
Queda la cuestión de los finales. Aries adora los comienzos: el primer día, la página en blanco, la idea recién nacida. La fase intermedia, hecha de mantenimiento y repetición, le interesa mucho menos. Los cajones de algunas personas de Aries están llenos de proyectos lanzados con entusiasmo y luego abandonados a medio camino en cuanto apareció otro tema. Encontrar un nuevo desafío dentro del antiguo, o confiar la continuación a alguien a quien le guste terminar, le ayuda a llegar hasta el final.
Para usted y sus allegados
Si usted es aries
Conserve su impulso: pone en marcha lo que otros no se atreven a empezar. Lo que cambia las cosas es elegir el momento. Antes de una decisión que le comprometa, deje pasar una noche. Y cuando un proyecto entra en rutina, busque el desafío que todavía contiene en lugar de lanzar uno nuevo encima.
Si alguien cercano es aries
Un aries enfadado se calma rápido si no se le responde en el mismo tono. Su franqueza no tiene nada de ataque, y un objetivo claro lo motiva mucho más que un reglamento detallado. Déjele iniciativa; pídale también, de vez en cuando, que le espere. Lo hará, si se lo dice con sencillez.
Los planetas en Aries
Cada planeta se expresa a su manera en Aries. Sus diez posiciones:
Preguntas frecuentes
¿Aries actúa siempre por impulso?
A menudo rápido, no siempre sin pensar. Su reflexión es más corta que la de otros signos y decide en cuanto tiene suficientes elementos para actuar. El resto de la carta natal, en particular la Luna y el Ascendente, puede moderar o acentuar este rasgo.
¿Por qué el Zodiaco empieza por Aries?
El Zodiaco tropical, el de la astrología occidental, toma como punto de partida el equinoccio de primavera. El Sol entra entonces en Aries, alrededor del 21 de marzo, y por eso este signo abre el ciclo de los doce.
¿Qué astro está exaltado en Aries?
El Sol. En el sistema de las dignidades, la exaltación designa un signo en el que un planeta se expresa con mucha soltura: la voluntad y la afirmación de uno mismo encuentran en él un terreno favorable. El domicilio del Sol, en cambio, sigue siendo Leo.
¿Una persona de Aries guarda rencor?
Rara vez. Su enfado sube y baja rápido, y una vez que ha dicho lo que tenía dentro, en general da el incidente por cerrado. El riesgo está más bien en olvidar el efecto que sus palabras han tenido en los demás.
Calcule su ascendente y su signo lunar
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