Astrología

Libra: Signo de aire cardinal

Signo zodiacal

7de 12

Fechas
Del 23 de septiembre al 22 de octubre (aproximado)
Elemento
Aire
Modalidad
Cardinal
Planeta regente
Venus
Polaridad
Masculina
Símbolo
La Balanza
Como ascendente
Ascendente en Libra

El Sol entra en Libra con el equinoccio de otoño, en el momento en que el día y la noche duran casi lo mismo.

El signo conserva algo de ese punto de equilibrio. Signo de aire cardinal regido por Venus, se interesa ante todo por la relación: lo que ocurre entre dos personas, entre dos ideas, entre dos opciones posibles. De ahí viene su fama de indecisión. Antes de decidir, Libra ve lo que cada opción le costará a alguien, y esa visión de conjunto frena la decisión. También tiene un sentido agudo de la forma: una palabra mal elegida, una habitación desordenada, un reparto desigual le molestan casi físicamente. Mantener esa preocupación por los demás sin borrarse en ella es la tarea de toda su vida.


Vivencia y reconocimiento

En el restaurante, Libra suele ser el último en cerrar la carta. En el fondo, el plato le importa poco. Lo que lo frena es la idea de elegir, y por tanto de descartar, y reencuentra ese pequeño bloqueo en decisiones mucho más serias: aceptar un puesto, mudarse, decirle a un amigo que no irá a su boda. Consulta, compara, pregunta qué opinan los demás, y a veces la cuestión se resuelve sola mientras él todavía sopesaba.

Percibe las tensiones antes que nadie. Una comida familiar en la que dos personas ya no se miran, una reunión en la que el tono sube un grado: Libra lo nota antes de que nadie haya alzado la voz, e interviene casi por reflejo, con una broma, una reformulación, una pregunta que desvía la atención. Ese papel de mediador, muchas personas de Libra lo desempeñaron desde la infancia, entre unos padres que discutían o unos hermanos que ya no se hablaban.

Decir que no, un esfuerzo

El reverso se paga en pequeñas renuncias. Rechazar una invitación, expresar un desacuerdo franco, reclamar su parte en un reparto desigual: cada una de esas cosas le cuesta un esfuerzo que otros ni sospechan. A menudo prefiere un acuerdo que le convenga a medias a una discusión que enfadaría a todo el mundo. En el momento, la paz queda a salvo. Unos meses más tarde, el rencor acumulado sale a veces de golpe, y su entorno no entiende de dónde viene.

El entorno físico también cuenta. Una luz demasiado cruda, colores que chocan, una voz demasiado fuerte en un lugar tranquilo: Libra siente esas notas falsas como una molestia física, igual que un ruido de fondo que no hay manera de apagar. Ordena, ajusta, desplaza un jarrón diez centímetros. Se ve en ello coquetería. Para él, un lugar armonioso ayuda a pensar con más claridad y a acoger mejor a los demás.

Lo que dice el sistema

Séptimo signo del Zodiaco, Libra recibe al Sol del 23 de septiembre al 22 de octubre aproximadamente; la fecha de entrada varía un día según los años. Abre el otoño en el hemisferio norte. Es también el único de los doce signos cuyo símbolo es un objeto y no un ser vivo: una balanza de dos platillos, el instrumento del peso y de la justicia.

Pertenece al aire, con Géminis y Acuario. El aire, en astrología, designa el pensamiento, la palabra, el intercambio, todo lo que circula entre las personas. Su modalidad cardinal lo sitúa junto a Aries, Cáncer y Capricornio, los cuatro signos que abren una estación. La combinación de ambos da un signo que toma la iniciativa del vínculo. Libra no se conforma con aceptar el acuerdo cuando se presenta: va a buscarlo, provoca el encuentro, propone el terreno común antes de que los demás hayan pensado en él.

Venus lo rige, igual que rige Tauro. En Tauro, Venus habla de placer de los sentidos y de posesión; en Libra, habla de belleza, de gusto y de apego en pareja. La tradición sitúa también en este signo la exaltación de Saturno, que le da un lado de jurista, apegado a las reglas equitativas, y la caída del Sol: la afirmación de uno mismo pasa aquí por la mirada del otro más que por el yo solo. Marte, planeta del combate, está aquí en exilio. La polaridad es masculina en el sentido antiguo del término, una energía volcada hacia el exterior, sin relación con el género de las personas. La medicina astrológica, por su parte, asocia Libra a los riñones y la zona lumbar.

Los dones

La diplomacia va en primer lugar, y es más activa de lo que se cree. Cuando dos compañeros se enfrentan, Libra oye lo que cada uno intenta proteger, y luego encuentra la frase que permite a ambos ceder sin quedar mal. Sabe reformular una crítica para que se pueda escuchar, anunciar una mala noticia sin humillar, sentar a la misma mesa a gente que se evitaba desde hacía años. Su sentido de la justicia va en la misma dirección. Escucha a todas las partes antes de pronunciarse, y se acude a él para arbitrar precisamente porque se le sabe incapaz de favorecer a los suyos por principio. En una familia dividida por una herencia o en un equipo enemistado tras una reorganización, esa imparcialidad vale oro.

También tiene el talento de los vínculos. Hacer que se sienta cómodo un invitado que no conoce a nadie, convertir una cena un poco rígida en una velada agradable, deslizar el cumplido que relaja el ambiente: Libra hace todo eso sin pensarlo, con una cortesía que no tiene nada de forzada. Su gusto por la forma beneficia aquí a todo el mundo. Sabe elegir un regalo, arreglar una habitación, encontrar el tono de una carta difícil. En pareja, trata al otro como a un compañero en pie de igualdad, atento a que los esfuerzos y las atenciones se repartan, y esa exigencia de equidad hace sus relaciones más justas con el tiempo. A su lado uno se siente tenido en cuenta, lo que explica que tanta gente lo busque sin saber decir por qué.

Los desafíos

Decidir

La decisión sigue siendo su punto sensible. Sopesar los pros y los contras sirve cuando hay mucho en juego. Para elegir unas vacaciones o un sofá, la misma minuciosidad se convierte en un freno, y su entorno se impacienta. Libra espera a veces que una opción se imponga por sí sola, o que alguien elija en su lugar, lo que le evita tener que cargar con la elección.

El conflicto evitado es su prolongación. Aplaza la conversación penosa, dice que sí a una petición que le incomoda, calla un desacuerdo para que la velada siga siendo agradable. El problema no desaparece por ello. Crece en silencio, y cuando estalla, la pelea es más dura que la que intentaba evitar.

A fuerza de adaptarse a los demás, puede perder el hilo de sus propios gustos. Adopta la opinión de la persona con la que habla, cambia de postura según el interlocutor, y un día se encuentra sin saber qué quería al principio. Sus allegados lo encuentran entonces escurridizo, incluso poco sincero, cuando solo intentaba no ofender a nadie.

También lleva mal vivir sin pareja. Algunas personas de Libra encadenan relaciones para no quedarse sin nadie a su lado, o permanecen en una pareja que ya no les conviene porque la separación les parece peor que el malestar. La relación se convierte entonces en una costumbre más que en una elección.

Una decisión que no contentará a todos le sigue resultando muy difícil de asumir. Algunas decisiones disgustan forzosamente a alguien: dejar un empleo, rechazar un proyecto familiar, tomar partido en un conflicto entre amigos. Libra puede esperar mucho tiempo un consenso que no llegará, y dejar pasar oportunidades mientras tanto. Aceptar decepcionar a una persona para ser fiel a sí mismo le exige a menudo varios intentos, y algunos remordimientos antes de lograrlo.

Para usted y sus allegados

Si usted es libra

Una decisión que disgusta a alguien puede ser, aun así, la correcta. Su atención a los demás es una fuerza, siempre que no sustituya su propia opinión. Intente, en elecciones sin importancia, decidir en un minuto y atenerse al resultado: el hábito se adquiere con las cosas pequeñas antes de servir para las grandes. Y cuando un desacuerdo le pese, dígalo pronto, mientras todavía es fácil decirlo.

Si alguien cercano es libra

Una persona de Libra que duda no necesita que la presionen. Dele un plazo claro en lugar de un ultimátum, y pídale su propia opinión, no la que cree que usted espera. Si parece estar de acuerdo con todo, compruébelo a solas: un desacuerdo que no se atreve a expresar en grupo saldrá más fácilmente entre dos, cuando sienta que la relación no depende de ello.

Los planetas en Libra

Cada planeta se expresa a su manera en Libra. Sus diez posiciones:

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empieza y termina el periodo de Libra?

El Sol recorre Libra del 23 de septiembre al 22 de octubre aproximadamente. Según el año y el huso horario, el límite puede desplazarse un día: a una persona nacida el 22 o el 23 de septiembre le conviene comprobar su carta natal calculada con la hora de nacimiento.

¿Qué simboliza la balanza de dos platillos?

Los demás símbolos del Zodiaco son animales o figuras humanas. La balanza remite al peso y a la justicia, en el momento del año en que el día y la noche se equilibran. La imagen resume la tarea del signo: medir, comparar, buscar el punto en que nada se inclina demasiado hacia un lado.

¿Qué quiere decir la caída del Sol en Libra?

En la astrología tradicional, el Sol está exaltado en Aries y en caída en el signo opuesto, Libra. Esto describe una identidad que se construye mucho en la relación y en la mirada de los demás, más que por la sola afirmación. El resto de la carta natal modula con fuerza esta tendencia.

¿Puede una persona de Libra ser franca?

Sí, sobre todo en cuestiones de justicia. Conciliadora cuando el asunto solo le concierne a ella, suele hablar claro ante una situación injusta para un tercero. Su franqueza simplemente cuida la forma: busca las palabras que permitan al otro escuchar.

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